PERSONAL SHOPPER (Olivier Assayas, 2016)

238106.jpg-r_1920_1080-f_jpg-q_x-xxyxx¿Cómo abordar una película “de género” en un mundo como el nuestro? Atestado de información, marcado por un exceso de luz, lo cierto es que en este siglo XXI el cine ha tenido que reactivar su búsqueda. Consciente de que debe haber un nuevo misterio capaz de convivir con ese síndrome de la alta definición que nos asola, un buen director se pregunta: “¿Es posible generar una inquietud cuando el espectador de ahora se ha habituado a consumir imágenes que resulten más visibles que lo visible?”. Olivier Assayas, crítico antes que cineasta, explora en Personal Shopper las posibilidades terroríficas que puede dar un encuadre. Sabe que la noche, esa gran incertidumbre que fue marco preferente para el cine de terror de los 80, ha cambiado. La nueva noche ya no está dominada por lo irracional, los fantasmas interiores, todos esos demonios que parecían respirar muy cerca de los márgenes del encuadre. Ahora más que nunca, se cumple la sentencia genial del poeta irlandés, Oscar Wilde: “El verdadero misterio es lo visible”. Acostumbrados como estamos a lo invisible, a relacionarnos en las redes con presencias que nunca veremos, se ha invertido ese movimiento clásico en el cine de terror: la huida puede producirse hacia delante. En una secuencia enigmática, vemos cómo la protagonista se paraliza ante el misterio, no retira su mirada, y es el fantasma quien huye. Si Olivier Assayas sorprende, es precisamente por negar la elipsis o concentrar la inquietud en ese espacio off que sentimos sin ver. La turbación se reafirma cuando lo inmaterial comparece en imagen.

010601.jpg-r_1920_1080-f_jpg-q_x-xxyxxPor su título, Personal Shopper prometía ser un film dominado por el lujo, boutiques exquisitas, joyerías de referencia, agradables viajes… Sin embargo, Assayas ha entendido que estos, más que objetos bellos, son sobre todo la evidencia siniestra de quien no puede estar. La mujer que se supone mueve los hilos de esta historia no tiene posibilidad de comparecer en imagen, de adquirir piezas valiosas directamente. Su estilo de vida estratosférico la capacita para emitir cheques en blanco, no escatimar ningún gasto, pero le impide atender si quiera un segundo al común de los mortales, derivan en un tiempo y espacio que se acorta, prácticamente desaparece. Son gente poderosa que tan sólo pisa espacios invadidos por cámaras, cuya presencia impecable salta diariamente en televisiones y redes. O, como dice la protagonista: “personas de perfil alto que no tienen tiempo de hacer cosas normales”. El cineasta ha construido una obra cámara muy inteligente para mayor gloria de Kristen Stewart, donde su autor no oculta las piezas, el enigma forma parte de la imagen sin traicionarlo, sin que perdamos la sensación una vez vista de que queda bastante que desentrañar.

 

Daniel Gascó

Anuncios