LE LLAMABAN JEEG ROBOT / Lo chiamavano Jeeg Robot (Gabriele Mainetti, 2015)

lo_chiamavano_jeeg_robot-531072149-large¿Puede la película italiana del 2016 que más Festivales ha visitado pasar desapercibida? No debería. Lo llamaban Jeeg Robot tiene la virtud de interesar tanto a amantes del género como a espectadores hastiados de tanto superhéroe. Este enérgico debut nace sin más voluntad que dinamitar un género. La variación que propone es fascinante: arranca desde un punto avanzado de la trama sin dar una explicación ni revelar el origen de la historia, propone un protagonista fuerte pero torpe, atractivo pero sin capacidad de seducir. Perseguido por todos, la mafia, la policía, Enzo Cecotti vomita antes de hablar, resurge milagrosamente del lodo contaminado. Su huida es constante, su retrato, carente de todo glamour. Sorprende el mimo puesto en los diálogos y, sobre todo, esa perturbación mental que asoma en cada uno de los personajes. Lo que narra ya no es la lucha entre el bien y el mal, sino la supervivencia en un mundo que está del revés, sin curación posible. Por eso su autor, Gabriele Mainetti, por más que haya recibido multitud de ofertas tras su éxito crítico y de público, se ha negado a hacer una secuela, no habrá Le seguían llamando Jeeg Robot. Mainetti ha interrumpido su relato en el instante justo en que éste reclama una reparación o algo de sensatez, allí donde el héroe emprende la aventura clásica, justo cuando un súper poder exige una gran responsabilidad.

1445246919972_0300x0210_1456146512390Ambientada en Tor Bella Monaca, uno de los barrios con más alta tasa de criminalidad, Lo llamaban Jeeg Robot fija su atención en personajes de medio pelo que trapichean o delinquen por sobrevivir. No hay redención deseada por ninguno de ellos. Todos los habitantes de este curioso film son perdedores, ocupan espacios modestos sin crecer positivamente ni alcanzar un punto feliz. Frente al feísmo o la decadencia circundante, el personaje femenino, una joven que se cree princesita, imbuida mentalmente por un manga japonés, propone al protagonista jugar con la imaginación, plantear universos paralelos. La falta de medios sabemos que se suple de la misma manera. Poco tiene que envidiar este film italiano singular frente ese ataque de los clones financiados por Marvel.

 

 Daniel Gascó

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